"Entre ideas, café y futuros posibles — Una travesía académica desde la Tierra del conocimiento hacia las galaxias del pensamiento."
¿Cuántos de ustedes no recibieron regaños, burlas o hasta castigos por no memorizar las tablas de multiplicar? Yo fui uno de esos, al que le costaba, al que le llovían regaños por no entender algo tan sencillo como lo eran aquellas tablas.
No obstante, con el tiempo las cosas cambiaron. Los regaños fueron disminuyendo: ya no eran cinco, sino cuatro, después tres, luego uno, y al final ninguno. Los golpes se apagaron, pero algo se encendió: los números comenzaron a gustarme. De esa lucha inicial nació una conexión que jamás imaginé.
Todo comenzó con un gesto sencillo pero inigualable: mi padre me regaló "El Diablo de los Números". Con cada capítulo, las matemáticas dejaron de ser un castigo y empezaron a hablarme en un idioma que entendía.
— Ángel sobre el libro que cambió su vidaPara fortalecer mi hábito, mi padre me pidió algo más: debía escribir un ensayo cada semana sobre cada capítulo. Al principio lo hacía por la recompensa, o para evitar el regaño. Pero con el tiempo, el ejercicio dejó de ser una tarea, y se volvió una puerta. Una noche, en la inquietud de mi cuarto, el libro aprendió a decir mi nombre.
El camino no fue lineal. Una piedra se atravesó justo cuando más seguro me sentía: un proyecto de vida. No sabía por dónde empezar, qué decir, ni qué dirección tomar. Me sentía perdido. En lugar de enfrentar esa incertidumbre, decidí no entregarlo. Lo que parecía una derrota terminó siendo una bendición disfrazada.
Para recuperar la nota, la profesora eligió a los diez estudiantes con mejores resultados en matemáticas y nos pidió que formáramos grupos para enseñar a otros. Al principio fue incómodo, tosco. No entendía por qué debía explicar lo que apenas estaba aprendiendo.
Pero, sin saberlo, esa experiencia me sembró una semilla. Aunque no veía reflejado algún propósito con enseñarle a alguien más, así fue como nació de una manera oculta un amor que me persigue hasta el día de hoy, donde me he dado cuenta que una buena enseñanza puede cambiar y transformar vidas a través del conocimiento.
"Si fuera fácil, tal vez, no valdría la pena."
Mi mentalidad cambió. Seguía siendo el mismo cuerpo — bueno, un poco más viejo — pero lo que importaba era cómo pensaba. Mi sueño era simple: pasar a las mejores universidades de Colombia. La Universidad Nacional de Colombia y la Universidad de los Andes.
Pero déjenme decirles que saqué 308 en el examen del ICFES — el cuál me podría ayudar a pasar a los Andes con beca — y un resultado que no alcanzó en el examen de la Nacional. Tenía el corazón vacío. No lloro, pero el día de los resultados mis ojos simplemente se hicieron agua.
Quería tirar la toalla, aunque ¿Valía la pena? Mi respuesta fue un rotundo NO. No valía dejar tirado el hecho de sobresalir, de cambiar, de pensar diferente.
— Ángel, sobre su momento más difícilSin rumbo, pero con muchas ganas, les dije a mis padres que iba a estudiar algo relacionado con las matemáticas. Aunque no supiera exactamente el qué, sí sabía que ese era mi camino a seguir. Para ganar un segundo intento, tuve que tomar la decisión de irme de mi casa a mis 16 años.
No era una nueva vida, pero sí un nuevo comienzo. A los días de llegar a la nueva casa comencé a trabajar y estudiar para el ICFES, entusiasmado di todo, todo lo que tenía, llevando mi cuerpo al límite.
Hasta que un día alguien del curso me escribió, me dijo que le gustaba cómo participaba en clase y que me daría la oportunidad de dar una. Sin dudarlo le dije que sí. Al día siguiente me envió un enlace... y comenzaron a entrar los estudiantes: 10, 20, 40, 50, 70. Mientras veía cómo el número subía, pasaba saliva. Él simplemente me presentó ante el nuevo público y se marchó.
En esa larga noche, después de horas de dar clase, caí en cuenta que una buena enseñanza convierte al estudiante en un actor activo del conocimiento. Pasar de un 308 a un 475 en el ICFES no fue solo un salto numérico: fue recuperar la confianza, reconstruirme y entender que el conocimiento, cuando se gana con esfuerzo, también puede sanar.
Ingeniería Agrícola
La universidad pública más prestigiosa de Colombia, donde Ángel aplica el pensamiento matemático a la ingeniería.
Matemáticas Puras
Una de las mejores universidades de Latinoamérica, donde profundiza en su pasión original: las matemáticas.
"Una buena enseñanza no solo transmite saberes, configura identidades y proyecta futuros."
Descubrí que enseñar desde la experiencia, y no solo desde el conocimiento, genera un poder único. Cada clase se convirtió en un acto de alegría. No se trata de tener todas las respuestas, sino de acompañar con honestidad y presencia.
Los estudiantes aprenden más profundamente cuando se convierten en responsables del conocimiento que comparten.
Cuando la enseñanza nace desde la empatía y el deseo genuino de ayudar, el impacto es real y duradero.
Una clase bien dada puede cambiar la percepción que un estudiante tiene de sí mismo y de su futuro.
Cuando el logro académico es fruto del esfuerzo autónomo, el impacto emocional y motivacional es profundo.
Cuando el conocimiento se convierte en vínculo, y cuando enseñar nace del deseo genuino de acompañar, entonces la educación deja de ser un deber… y se vuelve un destino.
— Del ensayo autobiográfico de ÁngelVivo actualmente en Soacha. Desde años atrás, me di cuenta que me gustaba aprender algo nuevo — no importa el tema que fuera, lo complejo o en algunos casos lo extraño. Diariamente disfruto ver diferentes contenidos audiovisuales que me dejen alguna enseñanza extra. Dato curioso: no soy de tomarme muchas fotos. 📸
+8 años practicando. Mi deporte estrella que me enseñó disciplina y constancia.
Contenidos audiovisuales diarios. Siempre aprendiendo sin importar qué tan extraño sea el tema.
Grupos de estudio de +10h diarias. Amigos que pese a la distancia, son de verdad.
Entre ideas, café y futuros posibles, como dice su lema personal.
He estado en muchos grupos sociales, en muchos grupos de estudio, y de cada uno me llevo una experiencia muy agradable. Con mi último grupo estudiábamos más de 10 horas diarias. Aprendí mucho de ellos, como ellos aprendieron de mí, y son de esas amistades que a pesar de la distancia, son amigos de verdad.
"Ángel explica de una forma que todo se vuelve fácil. Pasé de tenerle miedo a las matemáticas a que fuera mi materia más fuerte en el ICFES."
"La mejor inversión que hice. Con Ángel subí más de 80 puntos en total. Sus trucos para razonamiento cuantitativo son de otro nivel."
"Las clases son super dinámicas y siempre tiene la paciencia de explicar hasta que todos entiendan. 100% recomendado."
Aprende matemáticas desde cero, sin miedo y con los mejores trucos. Contáctame y empecemos a trabajar juntos.
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